Domingo Faustino Sarmiento

lunes, 21 de septiembre de 2026

Emilio Aniceto González - Psicoanálisis de la angustia.

En los comienzos del Seminario de «La angustia», Lacan trata de despejar la angustia de lo que no lo es. En primer lugar, no es lo mismo que inhibición ni síntoma, no son del mismo nivel, son algo heteróclito. Traza entonces las coordenadas de las dificultades y del movimiento y coloca allí los tres términos mencionados, otros que aparecen relacionados con éstos y señala, también, dos incógnitas. La inhibición es algo que debemos buscar, en sentido amplio, en la dimensión del movimiento. Del movimiento que anima a toda función, aunque sea metafóricamente y no locomotriz. En la inhibición se trata de la detención de ese movimiento. Nuestros sujetos están inhibidos cuando nos hablan de su inhibición y nosotros cuando hablamos de ella en congresos científicos. Y cada día están, estamos impedidos. Estar impedido es un síntoma; e inhibido, un síntoma en la vitrina de un museo. El impedimento está en la columna del síntoma y significa, etimológicamente, ser tomado en la trampa. Sobreviene cuando el sujeto, en su avance hacia lo que está más lejos de él -el goce-, encuentra esa íntima fractura bien cercana. ¿A causa de qué? De haberse dejado capturar en el camino por su propia imagen, por la imagen especular. Esa es la trampa: la captura narcisista. El límite muy preciso que esta captura introduce en cuanto a lo que puede investirse en el objeto excluye el residuo, el resto, lo que no llega a investirse; es lo que dará su soporte, su material, a la articulación significante que en el plano simbólico será llamada castración. Estar impedido es un síntoma; e inhibido, un síntoma en la vitrina de un museo. El impedimento está en la columna del síntoma y significa, etimológicamente, ser tomado en la trampa. Sobreviene cuando el sujeto, en su avance hacia lo que está más lejos de él -el goce-, encuentra esa íntima fractura bien cercana. ¿A causa de qué? De haberse dejado capturar en el camino por su propia imagen, por la imagen especular. Esa es la trampa: la captura narcisista. El límite muy preciso que esta captura introduce en cuanto a lo que puede investirse en el objeto excluye el residuo, el resto, lo que no llega a investirse; es lo que dará su soporte, su material, a la articulación significante que en el plano simbólico será llamada castración.

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