Kay Hallam había llegado al día en que cumplía los veinticinco años de edad con la fatal habilidad de hacer varias cosas puramente de adorno, con una idea por completo errónea de estas aptitudes y con una considerable cantidad de dinero.
Era un poco actor, un poco escritor, un poco cantante, y acaso porque destacaba más en la pintura, se dió a sí mismo el título de artista, alquiló un magnífico estudio en Chelsea, bien provisto de blancos lienzos, de numerosos pinceles y de cajas de colores, y se dedicó a derrochar su aliento charlando de arte.
NOVEDADES
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"FESTIVAL - LUNA DEL TAQUEÑO"
Valor de la Entrada: $ 300
"FIESTA DEL CHORIPAN"
" JINETEADA EN LA LAGUNA" ...

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