Un vendedor de bagatelas es una colección de ensayos breves sobre asuntos menores, un poco a la manera de Hazlit, o de nuestro amado Stevenson. En su búsqueda de temas para este libro, el autor se nutre de sus vagabundeos, a pie y en bicicleta, por toda Inglaterra. Habla de perros, de recuerdos de la Pampa, del campo inglés, de pájaros, de cementerios, de bichos menudos (donde muestra su respeto por toda forma de vida; cuenta una muy divertida pelea con un joven por echar viva a una avispa de una sala antes de que el joven consiga matarla), del papel de la bicicleta en la emancipación de la mujer en las primeras décadas del siglo XX (subraya la autonomía e independencia que les proporcionó), de niñas (qué maravillosos los capítulos dedicados a las niñas que conoce en el campo inglés, qué diálogos tan llenos de delicadeza y de humor; recuerda que Lewis Carroll decía que las niñas dejaban de interesarle a partir de los diez años; a él le parece que las niñas pierden la gracia antes, a los 7 años; el apogeo de su encanto, dice, está entre los 5 y los 7 años)...
En uno de los varios capítulos que dedica a historias de hermanos cuenta el caso de una joven que se queda embarazada de un tipo al que conoce en sus paseos por el campo y que se desentiende de ella desde el momento en que le dice que va a tener un niño. Cuando este nace, la muchacha lleva el caso a los tribunales, pues necesita la ayuda del padre. En el juicio aparecen dos hombres iguales, dos gemelos, y a preguntas del juez, la joven confiesa que no puede saber cuál de los dos es el padre. Y el juez, sin más averiguaciones, cierra el caso.
NOVEDADES
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"FESTIVAL - LUNA DEL TAQUEÑO"
Valor de la Entrada: $ 300
"FIESTA DEL CHORIPAN"
" JINETEADA EN LA LAGUNA" ...

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